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THE LORD IS NEAR 2020

 
25/09/2020

Friday



September



25



If Christ is not raised, then, indeed, vain also is our preaching, and vain also your faith.       

1 Corinthians 15:14

JND



I will declare unto thee that which is set down in the scripture of truth.       

Daniel 10:21

JND



The Bible Is True



Too long we have tolerated a pseudo-gospel of sentimental squish rather than historical reality. We have allowed Christian conversion to be caricatured as a blind leap of faith. We have stood idly by while both friend and foe have said some ridiculous things like, “The Bible is filled with noble religious thoughts and ideas, but is historically and scientifically unreliable”; or “It doesn’t really matter if God actually exists in heaven or just in our minds as long as we get comfort from the idea of God”; or “It isn’t important if Jesus Christ really rose bodily from the grave. It’s only important that we follow His teachings and example.”



Nonsense! If Christianity is not grounded in space-time history, it is a horrible farce and a cruel hoax. If the Bible falls apart under historical and scientific investigation, its moral and ethical teachings become meaningless and inconsequential. If there be no God who is both infinite and knowable, then Karl Marx is right: Religion is only an opiate of the people, whose superstitions must be abandoned. If Jesus Christ is not the Truth, then He is not true at all. Indeed, if Christ be not risen, our faith is vain; we are of all men most miserable. Let us eat, drink, and be merry, for tomorrow we die. Life is an absurdity.



But, praise God, Christ has risen. With the apostle Paul we can triumphantly exclaim, “I know whom I have believed!” With Peter we can affirm that we have a more sure word of prophecy. And with John we can know Him who is from the beginning, and thereby know that we have eternal life. This is true Christianity.



Grant W. Steidl








25/09/2020

Viernes 25 Septiembre

Corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.

(Hebreos 12:1-2) Vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. (Gálatas 2:20)

FE PARA CREER, FE PARA CAMINAR

Muchos cristianos tienen la certeza en su corazón de que la fe en Cristo es el único medio para que un pecador pueda encontrar el perdón, pero no llegan a comprender que la misma fe en Cristo es el único medio por el cual pueden vivir para glorificar a Dios. Tienen fe en Cristo como su Salvador de la condena del pecado, pero no tienen fe en Él como su fuerza contra el poder del pecado. Tienen fe que Cristo magnificó las demandas de la justicia divina con respecto a sus pecados, pero no en que el Señor obra justicia y santidad en él. La vida de la fe no es simplemente mirar a Cristo sólo una vez para salvación, sino continuar con Él a cada hora de nuestra vida. Al ser justificados por la fe, vivimos diariamente en el principio de la fe. No recibimos vida de un Señor crucificado para luego caminar con nuestras propias fuerzas. El creyente necesita diariamente a Cristo como su fuerza; y al vivir por la fe, él está viviendo fuera del alcance de sus propios medios, y está viviendo por el Hijo de Dios, el cual lo

amó y se dio a sí mismo por él.

En realidad, vivir por la fe es poseer una dependencia práctica. La fuerza del creyente se desvanece cuando la dependencia se ve interrumpida. Cuando Sansón perdió su señal exterior de sujeción, inmediatamente perdió su fuerza y se convirtió en otro hombre. Y sigue siendo así; cuando el creyente confía en sí mismo, su fuerza espiritual se desvanece inmediatamente. La fuerza de ayer no sirve de nada para las dificultades de hoy. Solamente Cristo nos hace fuertes a cada momento. Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos: hace dos mil años Cristo no era diferente a lo que es hoy; Él desea que lo pongamos a prueba (cf. Mal. 3:10).

F. Witherby